EFE
Actualizado 30/01/2026 – 14:04CET
La NWSL estuvo a un paso de perder a Trinity Rodman. Muy cerca. La mayor estrella del fútbol femenino en Estados Unidos miraba a Europa mientras su liga comprobaba, tarde, que el límite salarial se le quedaba pequeño para retener a su principal activo.
La solución llegó con prisas y con nombre propio. La ‘High Impact Player Rule’, conocida ya como la ‘Norma Rodman’, un mecanismo excepcional que permite a los clubes romper el techo salarial para casos muy concretos. Un movimiento de emergencia que recuerda a la ‘Norma Beckham’ que en su día impulsó la MLS.
La alarma saltó tras meses de negociaciones estancadas, frustración en el entorno de la jugadora y del Washington Spirit, y ofertas millonarias procedentes del extranjero cayendo una tras otra. La NWSL vio las orejas al lobo.
Rodman, con solo 23 años, quedaba libre el 31 de diciembre tras finalizar su contrato. El Spirit no podía acercarse a un salario acorde a su estatus porque el límite salarial de la liga para 2026 está fijado en 3,5 millones de dólares para toda la plantilla. Su propietaria, Michele Kang, tenía músculo económico, pero estaba atada de manos.
La marcha de Rodman habría sido un golpe durísimo para la competición. Más aún en una temporada en la que ya había visto salir rumbo al Chelsea a Alyssa Thompson y Naomi Girma. Retener a ‘Tri’ dejó de ser un asunto deportivo para convertirse casi en cuestión de Estado.
Poco antes de Año Nuevo, la NWSL movió ficha. Anunció oficialmente la ‘High Impact Player Rule’, que permite a los clubes superar el límite salarial en hasta un millón de dólares para un grupo muy reducido de futbolistas consideradas de alto impacto.
La norma se apoya en ocho criterios, deportivos y comerciales. Estar entre las 30 mejores del Balón de Oro, figurar entre las 11 jugadoras con más minutos en la selección estadounidense, haber sido incluida en el once ideal de la NWSL o aparecer en el ‘top 150’ de deportistas más comerciales de SportsPro Media, entre otros.
Rodman cumple siete de los ocho requisitos posibles, el restante reservado para guardametas. Encajaba como un guante.
Gracias a esta excepción, el Washington Spirit, dirigido por el español Adrián González, pudo poner sobre la mesa una oferta real. La semana pasada cerró un contrato por tres temporadas más, con un salario cercano a los dos millones de dólares anuales. Es la primera futbolista que se beneficia de este nuevo mecanismo.
Su agente, Mike Senkowski, de Upper 90 Sports Group, difundió que Rodman pasaba a ser la jugadora mejor pagada del mundo. No está claro si su contrato supera al de Aitana Bonmatí con el FC Barcelona, pero el mensaje quedó claro.
Michele Kang, la empresaria más influyente del fútbol femenino, propietaria también del OL Lyonnes francés y del London City Lionesses inglés, fue rotunda: «Trinity es una jugadora de generación única, pero, aún más importante, representa el futuro de este club y del fútbol femenino».
«Este acuerdo refleja nuestra convicción de que el talento de élite merece un compromiso de élite. En el Spirit estamos construyendo algo duradero. Un club que compite cada temporada por campeonatos, que invierte en la excelencia y que crea un entorno donde las jugadoras de clase mundial puedan prosperar a largo plazo», añadió.
La ‘Norma Rodman’ mira directamente al espejo de la ‘Norma Beckham’, creada por la MLS en 2007 para facilitar la llegada del inglés al Los Angeles Galaxy. Aquella regla permite a los clubes contar con hasta tres futbolistas fuera del límite salarial para competir en el mercado global.
Sigue vigente hoy. Y fue el propio Beckham quien, ya como copropietario del Inter Miami, la utilizó para atraer a Lionel Messi, Jordi Alba y Sergio Busquets. Ahora, la NWSL ya tiene su propio salvavidas. Y tiene nombre y apellido.




